Los ojos, las letras y el amor.

En la escuela una de las preocupaciones es que los niños y jóvenes no les gusta leer. Pero otros más agudos se dan cuenta que lo que pasa es que no saben hacerlo. Y entonces miramos para atrás y condenamos extemporáneamente a la educación primaria. Los profesores le dicen a los niños: hay que leer, pero ellos no tienen un libro nunca en su mano ni en su mesa de noche (y escribo de tenerlo y leerlo); los papás dicen: tienes que leer para ser mejor persona, pero en los hogares no hay biblioteca. Allí no se lee, pero se esfuerzan por hacer entender que ello es bueno.

Y si con el ejemplo no se educa, mucho menos con las soluciones que se plantean. Condenar a un niño porque se lee completa la saga de Harry Potter. ¡Eso no es literatura! vociferan los adultos, que a duras penas han visto las películas. Y le ponen delante  El Túnel de Sabato, que nadie niega que es un buen libro pero una pésima entrada al mundo de la lectura. O por ejemplo, obligar con espada (planilla) en mano, la lectura de Cien años de soledad, con cuadro familiar de los Buendía aprendido de Memoria…

Leer. Ese delicioso placer no sé enseña, más bien se comparte. Teniendo la  pasión como punta de lanza para crear nuevos lectores. Esa pasión que pone en manos del adolescente buenos libros. Esa pasión que se convierte en emoción que se transmite sin decir palabras. Ese cariño por las letras que impulsa a regalar un libro, incluso con el peligro de que esas hojas se vuelvan sólo eso: papel sin sentido. Pero de pronto, el azar u otra circunstancia metafísica ponga ese objeto, ya sea en su soporte de celulosa o en píxeles, frente a los ojos de alguien que le de vida. Soy un convencido que el amor por los libros entra por los ojos, es decir, porque alguien nos mire y nos pregunte: ¿qué haces? y uno con una sonrisa de enamorado diga: Leo la historia de un pueblo perdido en la costa atlántica colombiana, donde pasan cosas maravillosas…… ¿quieres leer conmigo?

2 Comentarios

  1. Muchos éxitos Alex con este blog, felicitándole por su ejemplo de inmersión en el mundo tecnológico de hoy en búsqueda de beneficios educativos. Con relación a su artículo, comparto su planteamiento y le complementaría diciendo que los jóvenes SI LEEN ( o acaso cómo pueden durar horas en facebook enviando, recibiendo y leyendo en el muro, por ejemplo), la cuestión es QUÉ LEEN, QUÉ COMPRENDEN, QUÉ HABILIDADES ADQUIEREN?

    Éxitos y quedo a la espera de nuevos e interesantes artículos.

  2. La cruel realidad… Obligar a leer sin preguntar los gustos!!! Además se necesita disciplina… no sé si el ejercicio de la lectura forma en la autodisciplina o para leer hay que haberla adquirido!!! El punto es que leer es delicioso cuando uno lee lo que le gusta, cuando hay algo de interesante, cuando se descubren cosas… pero parece que lo que nos cautiva y lo que nos asombra no es lo esencial… lo accesorio nos rodea… y un libro no es accesorio, así que se puede prescindir de él…

Y tú, ¿qué piensas?

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