Declaración de un intolerante

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No por ser mas complejo, funciona mejor.

Hasta hace algún tiempo creí que era una persona tolerante, abierta y tranquila. Hoy, frente a este tema, me declaro intolerante, cerrado y cabrón. Tanto así que he dejado de leer revistas, libros y documentos que son hechos, creo yo, con el único fin de incomodarme. Siento aversión hacía las personas cuyo único pecado es ser pruebas vivientes de que este tema existe. No voy aquí a argumentar nada. No citaré estudios eruditos, ni mucho menos expondré una tesis alternativa. Solo digo que mis flácidos músculos se tensan, mis glándulas salivales empiezan a trabajar a doble ritmo y la presión sanguínea se sube a niveles poco recomendables cuando me topo con el dichoso temita. Es de esas cosas sencillas pero que enredan la vida de cualquier mortal. Es de esas pequeñeces que se vuelven monstruos. Usted se estará preguntando a qué me refiero, qué cosa me produce tanta repulsión. Lo explicaré a continuación y en pocas palabras. No sin antes advertir que es un tema, para mí, sin discusión. Tenga o no tenga la razón, es mi verdad y la defenderé hasta el punto final.

Apreciados lectores, me opongo radicalmente a lo que algunos grupos han llamado: el lenguaje de género o lenguaje incluyente. Solo conceptualizarlo me produce malestar. Y es por ello, y sabiendo que usted, siendo mujer o siendo hombre, me entendió lo que quiero expresar, es que promulgo abiertamente mi lucha en contra de esta forma de complicar el idioma en cualquiera de mis labores educativas, editoriales o comunicativas. En esto soy intolerante, estoy enfermo de intolerancia y no quiero sanarme, así termine en el médico o la médica…

7 Comentarios

  1. Solo= soledad
    Sólo=solamente
    Un título no lleva punto final.
    Por el resto, errores de puntuación.

    Siento mucho que su merced se encuentre en labores editoriales, comunicativas y, sobre todo, educativas.

    Sobre el tema, estoy de acuerdo: se debería nombrar sólo “en femenino”.

  2. Después de leer esto comunicado, me genera una serie de cuestionamientos como docente como una mujer dedicada y enamorada de la educación, en un país donde somos intolerantes entre mulatos, mestizos, afrocolombianos, indígenas etc consciente e inconscientemente para saber quien tiene la piel mas clara; donde somos intolerantes entre regiones, entre hombres y mujeres, donde se señala al homosexual al diferente solo por señalar, me parece increíble que un educador, no solo se muestre intolerante frente a lo que considera pequeñeces en el lenguaje llamado de género o incluyente “NO INCLUSIVO”; sino que su postura sea tan caprichosa e inmadura que me parece estar escuchando a un adolecente en clase cuando no tiene como fundamentar o defender su opinión.

    Pero además y lo mas incoherente de todo y muy sorprendente para mí, es que ésta opinión si se le puede llamar así, provenga de un Hermano de La Salle lastima que personas como usted manchen el trabajo de educadores que luchan por hacer mas digna la vida de Hombres y Mujeres en diferentes partes del país, trabajando justamente en contra de la intolerancia, la discriminación, el odio, el señalamiento del cual somos herederos y con el cual los verdaderos docentes tenemos que trabajar día a día para trasformar esa cultura dañina y sin fundamento.

  3. No entiendo como para contradecir al autor del post recurren a la descalificación más no argumentos consistentes, realmente dejan mucho que desear.
    Ahora bien, estoy en contra del lenguaje de genero por una sencilla razón, deteriora la riqueza propia del español, lo hace incomprensible, confuso, enredado, y es aún más excluyente, pues es realmente un estilo cliché (lease bien, estilo, no lenguaje), que no hablan las clases populares, que tienen sus propios estilos basados en necesidades concretas realmente más importantes en lo inmediato.
    Interlocutores, si el problema es de inclusión en el lenguaje, hablemos ingles que no hace tal uso de los géneros, (es una broma claro está, aunque yo mismo en este pequeño comentario recurra a extranjerismos).
    El problema no es usar el lenguaje incluyente, es que en la configuración mental del hablante el significante sea incluyente, eso no se da solamente modificando la palabra añadiendo una (a) o lo que es mas aberrante, una arroba (@) o una x (x),; créanme, el trato intolerante que tienen con aquellos que no están de acuerdo con ustedes, no colabora en nada con la verdadera inclusión de genero, etnia, y otras categorías.

  4. Me sorprende que simplemente porque el señor que escribió esa entrada dijo (con la mayor decencia posible, casi con pena, como si le fueran a pegar) que no se siente cómodo con contrastar los géneros cada vez que escribe, ustedes concluyan que este señor es un tipo atroz, que esta es una nación de odio y que esto es una muestra de decadencia humana. Digo, sin ánimo de ofender, el respeto por la diferencia incluye también el respeto por el que piensa lo diametralmente opuesto. Este señor podría ser una persona normal, educada y respetuosa, que simplemente piensa que no es funcional y que puede verse forzado un discurso sometido al contraste de género en todas y cada una de sus partes. Eso es entonces una cuestión semántica, y si lo quieren, de filosofía del lenguaje, una discusión académica, no una discusión sobre la dignidad del que escribe.

Y tú, ¿qué piensas?

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